Y NO PIENSO VOLVER A DAR LAS GRACIAS (Porque yo soy actriz, y las actrices, actúan)

Y lo digo alto y claro, así, en mayúsculas: NO PIENSO VOLVER A DAR LAS GRACIAS. Que en mayúsculas dicen que parece que una alza la voz y lo dice todo bien gritado, sin miedo,  sin pelos en la lengua y sin pudor alguno.
Y NO PIENSO VOLVER A DAR LAS GRACIAS pese a quedar como una maleducada, una sobrada o una actriz desagradecida, pero ya está bien. Y añado también que no voy a volver a agachar la cabeza ante un director de casting, un productor o un programador de teatro porque yo no les debo nada (¡ellos a mí tampoco, ojo!). Yo sólo soy una que pasó por una Escuela Superior de Arte Dramático llena de ilusión y con todas las ganas de aprender y de comerse el mundo, sólo soy una que se vino a Madrid con la maleta llena de sueños, sólo soy una más, como tantas,  que siguen paso a paso esta carrera de fondo. Sólo soy una más de esas que siempre ha sabido que no tiene una flor en el culo, y digo alto y claro que no voy a celebrar cada prueba o cada función como si fuera una afortunada tocada con una varita mágica, porque respeto mucho mi profesión y el camino recorrido.
Y mi profesión no es ensayar sin que te paguen. Mi profesióin no puede ser celebrar que  te han dado un sólo día a la semana de función en un teatro en el centro de la ciudad. Mi profesión no debe ser ganar 9€ cuando se suba el telón y asumir el 21% de IVA. Por esto, NO PIENSO VOLVER A DAR LAS GRACIAS.
Y esto me llena tanto que no puedo decir que no vuelva a hacerlo. Porque me llevo oficio, me llevo trabajar en equipo, me llevo compañeros maravillosos la mayoría de las veces (pesados e impertinentes algunas otras, porque aquí, cada uno es de su padre y de su madre) pero es que también me llevo personajes inolvidables, aventuras que sólo unos pocos conocemos,  aplausos y críticas destructivas. Me llevo también besar al actor que no quería besar y pasar unos nervios que se me anudan en el estómago antes de cada función. Y por esto sí, por esto yo doy las gracias las veces que haga falta. Por todo esto yo daré las gracias cada vez que me suba a un escenario y por esto sigo aquí a pesar de las miserias.
Y si sigo aquí, en Madrid, digo, es también gracias al sector servicio. Amada y odiada hostelería con la que convivo día a día. Unos en hoteles, otros en bares y otros doblando camisetas mientras hacemos encajes de bolillo para poder ir a pruebas y a ensayos. Las gracias yo se las doy a los jefes y compañeros que me permiten hacer malabares con los turnos de trabajo para no olvidar por qué estoy en Madrid, pero yo NO PIENSO VOLVER A DAR LAS GRACIAS por hacer una prueba o hacer teatro 'en el Off'. Porque yo soy actriz, y las actrices hacen pruebas; las actrices actúan. Los cocineros fríen huevos, los pintores pintan cuadros, los políticos ponen obstáculos y los valientes los esquivamos.  Y NO PIENSO VOLVER A DAR LAS GRACIAS  a los teatros que programan pero no apoyan. Bueno, en realidad lo que quiero decir es que no pienso dar las gracias a las salas que 'sobreprograman' y no cuidan. Esto es justo lo que quería decir. Porque resulta que trabajar un sólo día a la semana hace poco callo, señor programador. Resulta que trabajando un día a la semana yo no pago el alquiler, señor programador. Resulta que 'ir a taquilla' es lanzarse a los leones y esperar a que se suba el telón sin saber si la sala estará llena o medio llena (yo es que soy muy optimista, desde que era chica, y el vaso nunca lo veo medio vacío) por eso, las salas en las que actúo nunca están medio vacías. Están siempre medio llenas... ¡Y qué afortunada soy! Qué bien que haya  gente que aún siga pagando por ver teatro que hacen unos desconocidos. Y discúlpeme, señor programador, pero es que yo soy de letras y debe ser por eso por lo que no me salen las cuentas. ¿Por qué tiene usted que llevarse el 50% de la taquilla? Si usted no me da de alta, ni promociona mi espectáculo, si ni siquiera imprime usted el cartel de mi obra para ponerlo en la puerta (resulta que tiene que ir alguien de la compañía unos diítas antes a dejarlo en la sala, es por eso por lo que hay carteles en la puerta del teatro. Sí, son todo facilidades en el Off) ¿Y por qué será que aún viendo la sala medio llena a mí no me salen las cuentas?
Y que quede claro que yo no digo que me roben. Que quede claro que yo no digo que en todos los teatros se trabaje del mismo modo... Pero ¡hay que ver qué suerte la mía, que en todas las salas en las que trabajo pasa alguna de estas cosas! A veces puede darse el caso de que ocurran todas esas cosas que os contaba en una misma sala (en estas últimas da gusto trabajar, son una joyita).
Y claro, claro que habrá sido casualidad, que no digo yo que en todos los teatros se cuezan habas. Lo que yo digo es que será que ha coincidido que en las salas en las que yo he trabajado, la gestión, desde mi punto de vista, hace flaco favor a los artistas. Yo sólo hablo de lo que conozco, de lo que no conozco no hablo. Por eso no pienso decir ni 'mu' del Teatro María Guerrero, no diré nada del Matadero, no se me ocurre pronunciar una palabra en contra del Teatro Español porque jamás he trabajado ahí, jamás he trabajado en ninguno de ellos. Pisar esos escenarios sí que es estar tocados con una varita. Mágica, muy mágica. Súper mágica. Bueno, también puedes actuar en el Centro Dramático Nacional si sales en la tele o si tienes un Goya. También puedes pisar unos de esos escenarios (con los que una soñaba cuando aún estaba en la Escuela de Málaga) si conoces a 'gente del mundillo' o si te dirige el ganador de un Premio Max (Nota: puede pasar que el ganador de un Max, sea más de trabajar con quien sale en la tele o con quien tiene un Goya. Esto puede pasar...)
Y que conste que amo mi profesión por encima de muchas cosas. Por encima de todo hace tiempo que ya no. Hace tiempo ya que no me maltrato. Hace tiempo que acepté que hacer teatro en las condiciones que estamos consintiendo no es hacer oficio, esto, así de mal hecho no puede ser más que un juego de niños y yo hace tiempo ya que dejé de ser una niña.
Y el día que consiga vivir de mi profesión, que nadie me diga "¡Qué suerte tienes, Laura, trabajando con Miguel del Arco o qué suerte por ese papel en El ministerio del tiempo!" porque diré muy alto y muy claro y en mayúsculas también: SUERTE NINGUNA. FUE OFICIO. FUE UNA CARRERA DE FONDO.
Además, que yo soy actriz, y las actrices actúan.
Y ahora sí, a ti te doy las gracias por haber leído hasta aquí.

                                                                                                                                              2 de febrero de 2017

Ultímos Tweets

Twitter response: "Bad Authentication data."